¿Por qué creer en Cristo?
Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y
la verdad, y la vida; nadie viene al Padre,
sino
por mí.
Hay muchas razones por las cuales hoy en
día podemos extraviarnos y andar de diestra a siniestra, sin un propósito claro
en nuestras vidas y sin un destino en nuestro horizonte.
La
diversidad de pensamiento sobre lo que es correcto y lo que no lo es, la ambigüedad
acerca de valores profundos y correctos, la carencia de modelos bíblicos a seguir
y la apatía acerca de lo que Dios quiere para nuestras vidas podrían ser
razones de peso para ello, pero llega un punto en el cual nos encontramos solos
con nuestras decisiones y con nuestra búsqueda de propósito y de continuidad
práctica. Es aquí cuando nos detenemos a pensar ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué hago
aquí en esta roca que llamamos tierra? ¿Hacia dónde voy?, pero más importante
¿Qué encontraré al llegar a mi destino? ¿Estoy preparado para llegar allí?
¿Cómo seré recibido? ¿Es acaso cierto que todo termina al exhalar un último
suspiro?, pero ¿Qué pasa si no lo es? Una vez muerto, no hay vuelta atrás. Si
llego a ese destino inesperadamente y sin preparación y encuentro que sí había
vida después de la muerte, ¿qué haré?
El Señor Jesús nos responde usando la
parábola del rico y Lázaro. Más que una metáfora, yo creo profundamente que es
una historia real – con un propósito claro y muy a propósito de lo que estamos
hablando. En ella Jesús muestra elementos reales: una separación entre el rico
y Lázaro, un estado de sufrimiento – el del rico - y uno de paz y gozo – el de Lázaro y una petición
muy lógica y válida: Padre Abraham, por favor envía a Lázaro a mi familia para
que les cuente lo que sucede aquí para que ellos no vengan a este lugar de
tormento, pero hay aún un elemento más impactante: una respuesta categórica – a
Moisés y los profetas tienen. A ellos oíd.
A veces no creemos porque nos abruma la
tecnología, nos deslumbra lo que el mundo ofrece y nos confunde la filosofía
del mundo, pero sobre todo nos incomoda creer que somos pecadores y que
deambulamos perdidos en el caos del mundo. Preferimos pensar que estamos en
control, que somos autosuficientes y que nuestro futuro depende de nosotros y
no de alguien más. Somos tan orgullosos que no queremos aceptar dádivas o ayuda
de alguien más.
La realidad es que nacimos en pecado y que
tenemos una naturaleza caída, por lo cual todo lo que hagamos por nosotros
mismos es insuficiente, inadecuado y despreciable.
Cuando Cristo vio nuestra precaria
condición, que todos los designios de nuestra mente y corazón eran de constante
hacer el mal, él se ofreció voluntariamente a morir en nuestro lugar.
Cristo,
el unigénito Hijo de Dios, no podía venir en su condición glorificada porque
podía matarnos con su resplandor. Así que decidió tomar forma de hombre y
hablarnos de tú a tú. Quiso vivir en carne propia todo nuestro sufrimiento y
carencias económicas para poder entendernos mejor y así consolarlos,
reconfortarnos y finalmente salvarnos.
Cristo es el camino por el cual debemos
caminar. Debemos seguir sus enseñanzas plasmadas en su palabra bendita. Su
modelo y ejemplo nos lleva por el sendero correcto y su palabra viva nos
redarguye de pecado y nos muestra lo que debemos hacer si nos extraviamos. Para
ayudarnos a vivir una vida agradable delante de Él, nos ha dado otro
consolador, el Espíritu de Verdad que nos guía hacia ese destino al cual
queremos llegar.
En un mundo donde el padre de mentira nos
confunde y desvía del camino en cual debemos caminar, Cristo es la Verdad
gloriosa que nos muestra Su voluntad bendita y sus promesas esperanzadoras de
felicidad y vida eterna con Él.
En este mundo donde nuestra vida es un soplo
– hoy somos y mañana ya no estamos, el Señor nos muestra que Él es la vida. En
Él estamos completos: en Él vivimos y en Él estamos completos porque Él es el
todo de nuestra vida. Cuando muramos, volveremos a vivir porque nuestra vida
está escondida con Cristo en Dios.
Amigo, no tienes que seguir perdido,
claudicando entre una cosa dañina y algo peor:
Hoy,
el Señor te dice: “Ven a mí. Tendrás seguridad de salvación, paz en tu alma y
mente, paz para con Dios, la certeza de un día estar conmigo y la vida eterna
que compré para ti en la cruz del calvario.”
Cree en Él porque Él es el camino correcto por
el cual transitar.
Cree
en Él porque Él es la verdad que andabas buscando. Él eliminará tu ansiedad y
confusión.
Cree
en Él porque Él es la vida eterna. No debes morir aquí solo y triste. Sí, un
día morirás, pero tendrás la certeza de una vida feliz con Él en el cielo.
No
le rechaces hoy. Quizá mañana muy tarde será.
Bijoukoba
