EMMANUEL
Isaías 7:14; Mateo
1:23
Primer cumplimiento de la profecía en Isaías: que en
corto plazo, en unos cuantos años, aquellos enemigos de Judá serían
aniquilados. Y lo fueron. Dios estuvo con Jerusalén; el niño lo proclamaba con
su título. Pero en Cristo se cumple de manera plena; en él no es sólo un
título, sino una realidad.
Este nombre aplicado a Cristo.
I. Proclama su deidad
1. No fue simplemente un mensajero
de Dios. No sólo el mejor de sus hijos. Sino Dios mismo.
2. Doctrina muy combatida. Esta y
la del carácter vicario de su muerte, son la piedra de toque de la verdad. No
las predican los falsos apóstoles.
3. Doctrina claramente enseñada en
las Escrituras:
(a) En las profecías, como ésta y Salmo 110:1; Malaquías
3:1, etc.
(b) Por Cristo mismo. Fue el punto capital de
disputa entre él y los judíos.
(c) Por los apóstoles, (1 Juan 5:20; Tito 2:13; Romanos
1:4; etc.).
4. La encarnación nos ha hecho
cambiar el concepto de Dios: ya no lejos, sino cerca; ya no una abstracción,
sino una personificación gloriosa. Juan 1:14.
II. Demuestra el
interés Divino por el hombre
1. Lo indica su venida misma. No
queremos vivir con quienes no amamos.
2. Lo confirma el haber tomado
nuestra naturaleza. No vino como ángel, sino como igual.
3. Lo corroboran las
circunstancias de su nacimiento. De familia pobre; en un mesón; un pesebre su
cuna. Nadie se puede creer excluido de su interés.
4. ¡Y permanece con
nosotros!
No sólo los 33 años de su vida; sino aun hoy (Mateo 28:20). Emmanuel cuando
asciende.
III. Garantía de la
reconciliación y la salvación
1. En él reunidas la divinidad y
la humanidad. Es prenda de paz y unión.
2. En él asegurado el favor de
Dios. Dios con y por nosotros. Paz, amistad, protección, dirección, bendición (Romanos
8:32). No hay más que recibirlo (Juan 1:12).
APLICACION: ¡Recíbelo! ¡Dale lugar en tu vida!

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