EL
GRAN IMAN
Juan 12:32
Cristo siempre confiado
en el éxito de su obra. Estas palabras las pronuncia a la sombra de la cruz. Ya
antes había hablado de la necesidad de “ser levantado” (Juan 3:14). Y aún más,
declara que tal levantamiento (en la cruz) sería la condición y el secreto de su
triunfo. No atraería mediante promesas de riqueza, honores o poder: anuncia
persecución y sufrimientos. El mismo es el Gran Imán.
I.
Su magnética personalidad
Todos reconocen su
grandeza. ¡Cuán diferente! Muchas cosas nos
empequeñecen; pero en él
todo es grande: Pensamiento, palabra (nadie habló como él), vida. Irradiaba amor, simpatía, gozo.
1.
Atrajo a los niños — prueba suprema de la excelencia de su carácter.
2.
Atrajo a los pecadores. Con su pureza, su compasión, su amor.
Atraídos por vida distinta de la suya. Ej.: Pedro, Mateo, Zaqueo, la mujer, el
ladrón.
3.
A sus mismos enemigos. Lo odiaban; pero lo admiraban.
Y sigue atrayendo a los
hombres. Se ocupan de él para honrarlo, o para desprestigiarlo. Tema inagotable
de estudio.
II.
Su magnético mensaje
Trajo al mundo un gran
mensaje: fue el Verbo de Dios. Las gentes eran atraídas por su mensaje. Lucas
5:1, Marcos 2:2. Su palabra era y es:
1.
Inteligible. Hablaba el lenguaje del pueblo; de cosas que se
refieren a nuestra diaria experiencia, que tocan el corazón.
2.
Sencilla. Y sin embargo, profunda. Compárese con los escritos de
filósofos.
Sus parábolas. Nuestros
comentarios más obscuros que ellas.
3.
Autoritativa. Mateo 7:29. Y final: nada se le puede añadir; no
necesitará reformas ni adiciones.
4.
Era de Dios; e iba acompañada de poder (el caso del paralítico).
Su mensaje sigue siendo magnético, sólo que a menudo no sabemos presentarlo con
la sencillez y claridad originales.
III.
Su magnético ministerio
“Pasó haciendo bienes.”
Su carácter descrito en
su primer sermón en Nazaret, Lucas 4:18, 19. Fue un ministerio:
1.
De salud. Acudían a él para ser sanados, Marcos 2:9. 10.
2.
De consuelo. “Venid a mí…” Y desde entonces a él han venido los
tristes y dolientes. No han sido vanos ni mentirosos sus consuelos. Ni los hay
en otro.
3.
De redención. Fue su cruz el coronamiento de su obra. Sin ella
sólo hubiera tenido un éxito temporal. Por ella sigue atrayendo hoy con igual
poder a los hombres de todas las razas y condición. Apartándolos del mal y
uniéndolos a él. ¿Sientes su atracción? No la resistas.

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