EL
HOMBRE INEXPLICABLE
Marcos 2:12; 4:14
Ha habido en el mundo
muchos hombres honorables. Han causado la admiración, el respeto, el cariño, el
temor y el espanto; según el empleo que han dado a su vida, para bien o para
mal. Pero ninguno como Cristo. Los Evangelios lo representan como produciendo
admiración en cuantos venían a estar en relación con él: sus coterráneos, las
multitudes, los discípulos, Pilato.
Cristo era para ellos inexplicable, y se maravillaban.
I.
Lo que ha causado maravilla en Cristo
1.
Su doctrina
a. (Marcos 6:2)
“…estaban atónitos… ¿Qué sabiduría es ésta que
es dada…?”
b. (Mateo 7:23) “las
gentes se admiraban de su doctrina.”
c. (Juan 7:46) “Nunca ha
hablado hombre así como este hombre.”
Y ha seguido asombrando
al mundo hasta hoy. Claridad, profundidad, elevación, sencillez, autoridad
nunca igualadas.
2.
Su poder
a. (Marcos 1:27) “Todos
se maravillaban… con potestad manda a
los espíritus inmundos y
le obedecen.”
b. (Marcos 4:41) “¿Quién
es éste que aun el viento y la mar le
obedecen?”
c. (Marcos 2:12) “Nunca
tal hemos visto.” Al curar al paralítico.
3.
Su carácter. Combinación maravillosa de todas las virtudes:
ternura y severidad; valor y prudencia; verdad y amor. Absoluta pureza: “¿Quién
me redarguye de pecado?” “Santo, inocente, limpio, apartado de pecadores, y hecho
más sublime que los cielos” (Hebreos 7:26).
4.
Su muerte. Pudo evitarla (Mateo 26:53). Fue voluntaria (Juan
10:17, 18). Fue a su
encuentro (Lucas 9:51). Por sus enemigos
(Romanos 5:8).
5.
Su influencia en el mundo (Juan 12:19, 32, 33). A él siguen
acudiendo los hombres en busca del remedio para sus pecados, su miseria, sus
dolores, sus discordias. ¡Cuán maravilloso!
II.
Ha sido inexplicable para el mundo
1.
No fue producto de su raza. El pueblo judío es el más exclusivista
del mundo.
2.
No fue producto de su familia. Reyes en su genealogía, pero
también gentes humildes, y grandes pecadores. José y María aldeanos de Nazaret (Marcos
6:3; Mateo 13:54-56).
3.
No fue producto de la cultura humana: no estuvo en las escuelas de
los grandes rabinos; no conoció la cultura griega; nunca salió de su tierra.
4.
No fue producto de su época: ese tiempo lo fue de grandes
capitanes, artistas, filósofos: Cristo fue diferente de todos ellos y sin
relación con ellos.
Nunca igualado ni
superado: UNICO.
Cristo mismo es el más
grande milagro del cristianismo. Nunca lo explicará la sabiduría humana.
III.
La solución del enigma
La pregunta de Jesús:
“¿Quién dicen los hombres que soy?” Nadie atinaba; les era inexplicable.
Pedro encontró la
solución: “El Cristo, el Hijo del Dios viviente.”
La solución:
1.
Obtenida por revelación divina.
2.
Aceptada por la fe.
3.
Comprobada por la experiencia personal.
4.
Acompañada de bendición. “Bienaventurado eres.” “Conocerle es vida
eterna.” (Juan 17:2).
¿Quieres conocerlo? Oye
la divina invitación. Cree. Este conocimiento será vida y dicha eternas.

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